Transporte aéreo
Caro por kilo, barato por tiempo. Tiene sentido cuando el costo de esperar es mayor que el costo de volar.
Cuándo tiene sentido
- Tu producto vale mucho en poco espacio y el flete es una fracción pequeña del total
- Necesitas muestras antes de comprometerte con un pedido grande
- Se te cerró un tiempo de entrega y esperar cuesta más que volar
- Traes poca cantidad y llenar un contenedor no tiene sentido
- Tu producto es delicado y menos manipulación compensa el precio
Qué cambia el número
- El peso volumétrico. Se cobra por el peso real o por el espacio que ocupa tu carga, lo que resulte mayor. Un embarque ligero y voluminoso paga como si fuera pesado.
- El empaque. En aéreo cuenta doble: protege y suma. Una tarima innecesaria puede costarte más que el producto que protege.
- La urgencia. Un embarque que puede esperar tres días no cuesta lo mismo que uno que sale mañana.
- La temporada. La capacidad se satura en ciertas épocas y las tarifas responden.
Lo que suele salir distinto a lo planeado
El error más común es calcular con kilos. Si tu producto es voluminoso y ligero, el número que tenías en la cabeza y el que llega en la factura no se parecen.
El segundo es asumir que aéreo significa rápido de punta a punta. El vuelo es rápido; el proceso aduanal y la liberación siguen tomando lo que toman.
Compara aéreo contra marítimo con números reales. A veces la diferencia es menor de lo que parece, y a veces es enorme.
¿Aéreo o marítimo?
Es una de las decisiones que resolvemos con números antes de que embarques.
