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Transporte marítimo

Es la vía natural desde Asia y la más económica cuando traes volumen. También la más lenta, y la más expuesta a lo que pasa en el mundo.

Cuándo tiene sentido

  • Traes volumen y el costo por unidad importa más que la velocidad
  • Tu producto no es urgente y puedes planear con semanas de anticipación
  • El valor de la mercancía no justifica pagar flete aéreo
  • Importas de China o del resto de Asia, donde es la vía habitual

Qué cambia el número

  • Contenedor completo o carga consolidada. Si no llenas un contenedor, compartes espacio con otras cargas: sale más barato, pero implica maniobras adicionales y tiempos menos predecibles.
  • El tamaño del contenedor. Uno de 20 pies y uno de 40 no cuestan proporcional a su capacidad. A veces conviene llenar el grande; a veces no.
  • El cubicaje. Lo que pagas responde al espacio que ocupa tu carga, no sólo a lo que pesa.
  • La temporada. Las tarifas marítimas se mueven por oferta y demanda a lo largo del año.
  • Las rutas. Un bloqueo o un conflicto en un paso marítimo importante encarece los fletes en general, no sólo los que cruzan por ahí.

Lo que suele salir distinto a lo planeado

El punto donde más se rompen los cálculos es el contenedor. Si tu proveedor cotiza pensando en un contenedor de 20 pies y termina embarcando en uno de 40, el costo cambia y el presupuesto que tenías deja de servir.

Lo mismo pasa con los servicios en puerto: maniobras y almacenajes que no venían en la cotización del proveedor y que sí llegan a tu cuenta.

Conviene fijar estas variables por escrito antes de embarcar, no descubrirlas al llegar.

¿Cuánto te sale por mar?

El modo de transporte es una de las variables que calculamos antes de que comprometas dinero.