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Cómo viaja tu mercancía decide buena parte de lo que te cuesta

El precio del proveedor es el principio. El modo de transporte, el espacio que ocupa tu carga y la temporada en que embarcas pueden mover el costo final más de lo que la mayoría espera.

Lo que cambia el número

Dos importaciones del mismo producto pueden costar muy distinto. Casi siempre por lo mismo:

  • El espacio, no sólo el peso. Una caja ligera pero voluminosa paga por el espacio que ocupa. Es lo que llamamos cubicaje, y sorprende a quien calcula sólo con kilos.
  • El modo. Aéreo, marítimo, terrestre o ferroviario cambian el costo y el tiempo en proporciones muy distintas según qué traigas.
  • La temporada. Las tarifas de flete suben y bajan por oferta y demanda, igual que el producto que estás comprando.
  • Lo que pasa en el mundo. Un conflicto o un bloqueo en una ruta marítima mueve el costo de todos los fletes, aunque tu carga no pase por ahí.
  • Lo que se paga en el camino. Maniobras, almacenajes y servicios en puerto que no aparecen en la cotización del proveedor.

Muchas de estas variables pueden identificarse y calcularse antes de embarcar.

Dónde entramos

Coordinamos el transporte como parte de la operación completa de importación, no como un servicio suelto. Eso significa que el modo, la ruta y los tiempos se deciden junto con la clasificación arancelaria, los impuestos y el costo final: no después, y no por separado.

Es la diferencia entre contratar un flete y saber cuánto te va a costar tu producto puesto en tu bodega.

¿Ya sabes cuánto te sale puesto en tu bodega?

El transporte es una de las variables que calculamos antes de que embarques. Cuéntanos qué quieres traer y de dónde.